Entre el mar y la copa, el momento en que el tiempo se detiene.
Una terraza junto al agua, un Spritz, el Mediterráneo brillando. Esta colección nació de uno de esos momentos italianos donde todo es simple y todo es perfecto.
Hay lugares donde uno se sienta y no quiere volver a levantarse. Capri tiene una docena de terrazas así. Mesas al borde del agua, manteles blancos que se mueven con el viento, limoneros en maceta, el azul del Mediterráneo justo ahí, al alcance de la mano.
Se pide un Spritz. Se mira el mar. El sol desciende lentamente y hace brillar la superficie del agua. El camarero pasa con una sonrisa. No se sabe cuánto tiempo se ha estado allí y no importa en absoluto.
Esta colección es ese momento. El vestido que se lleva para cenar junto al agua. La camisa que se pone para un paseo después del aperitivo. El pantalón fluido que va del restaurante a la playa sin transición.
Colores que huelen a verano italiano — el azul del mar, el amarillo de los limones, el blanco de las paredes, el naranja del Spritz. Tejidos ligeros, cortes que se mueven con la brisa. Para una noche en Capri o un jueves en su terraza — el resultado es el mismo.